segunda-feira, 25 de novembro de 2019

MOBILE por RICARDO DESCALZO




Ricardo Descalzo “Dreaming Drums”

El piano es un instrumento de percusión y se ha utilizado como tal en épocas recientes. En la composición actual, los creadores han ideado nuevas posibilidades sonoras del instrumento usándolo como una caja resonadora con múltiples posibilidades. La Toccata de Francesco Filidei es un buen ejemplo de ello. El piano se percute y se frota en toda su superficie, transformándose en algo nuevo sin relación alguna con las sonoridades que le han sido propias hasta la fecha. Moritz Eggert utiliza todo el perímetro del piano en su pieza Jerusalem para desarrollar una rueda de acciones sonoras en el interior del piano que van incrementándose en velocidad siguiendo las reglas de un juego infantil conocido. Una pequeña gamberrada de enorme dificultad técnica de un compositor sin complejos. La utilización de diferentes objetos en el interior del cordaje convierte al piano en un nuevo instrumento capaz de crear sonidos imposibles. Michelle Agnes con su Mobile ha creado una de las piezas más fascinantes de los últimos años con imanes de gran potencia oscilando entre las cuerdas. Su piano homenajea al de John Cage y parte de la misma fuente de inspiración que sus famosas sonatas Gemini: el mundo escultórico de Richard Lippold y sus gigantescas instalaciones tubulares. El piano preparado que también utiliza Michelle confiere al instrumento la posibilidad de permutar en otro diferente. Thomas Larcher transforma por completo la sonoridad de su piano en Smart dust convirtiéndolo en una suerte de marimba donde las baquetas se cambian por los dedos del pianista recorriendo con ritmos vertiginosos todo el teclado.
Maki Ishii imagina en Aphorismen II un universo compartido donde el piano se rodea de un tam-tam sinfónico, una lira y varios instrumentos de pequeña percusión. El pianista amplía aquí sus habituales posibilidades con otros instrumentos tocados por él mismo en un imaginado setup donde el piano es el centro. En Demonic Thesis de John Psathas, el piano parece improvisar sobre una base electrónica de ritmos techno frenéticos creada con sonidos de una batería. El techno es también el protagonista de Techno music de Anton Svetlichny. Esta vez no hay electrónica; todos los sonidos se crean de manera acústica accionando sobre las cuerdas del piano en una obra juvenil de bravura. Benjamin Boone en su Place setting DJ, plantea una pequeña broma musical creada con objetos cotidianos como tazas, platos y cucharas de madera a modo de baquetas que utilizan el interior del piano como resonador en un intento de configurar un entorno propicio para una DJ con su mesa de mezclas, sus loops y scratching. El concierto se abre y se cierra con dos fragmentos ensoñadores de Christopher Cerrone que enmarcan de manera onírica el viaje. Harriman con una simple melodía sobre fondo de grillos y Claremont utilizando botellas afinadas.

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